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Opinión

Vladimir Putin, Joe Biden y Xi Jinping: ¿la casa en llamas? (parte I)  

La sombra lúgubre recurrente de la guerra nuclear –léase en clave: la tercera guerra mundial- ha vuelto a hacer su aparición, digamos que teórica, digamos que casi en la praxis, sobre la casa que habitamos todos…

Manuel Antonio Mejia··Comentar
La sombra lúgubre recurrente de la guerra nuclear –léase en clave: la tercera guerra mundial- ha vuelto a hacer su aparición, digamos que teórica, digamos que casi en la praxis, sobre la casa que habitamos todos; esa casa de la familia que denominamos humanidad, unida a la hermosa fauna y la flora (por denominarla con una voz barroca) a partir de las inquietudes y nerviosismos que han aflorado a piel y humor de pólvora en los principales actores y protagonistas; esos que encabezan como líderes la comunidad mundial.

Por un lado, Joe Biden y sus adjetivos sorpresivos; por el otro Vladimir Putin, envalentonado en un poderoso discurso de rigor, y hacia el extremo superior Xi Jinping, llamando a éstos a no provocar una nueva Guerra Fría.

Cuando ha vuelto a estremecerse la convivencia dentro de la casa azul de los arquitectos secundarios de la vida: los verdaderos escultores del futuro, los llamados que desde las seis de la mañana se levantan como hormigas a trabajar y a sus labores cotidianas, aspirantes a no vivir más la continua condena ni el yugo de la cadena de impactos y mortandad monstruosos del pasado siglo XX, llueven las amenazas sobre nuestra casa: nuestro planeta.

Dichos líderes se lanzan a los cascos de sus edificaciones los ladrillos rotos e incandescentes, como si sus mejoras carecieran, del todo, del fragmentario cristal; y las culpas entre los unos y los otros, por no ser capaces de superar sus desavenencias y diferencias infantiles, y estar jugando con algo tan delicado como la vida y mostrando sus atributos de hierro bajo las cremalleras de sus bases militares, y movilizando sus soldaditos de goma y plomo, como si de verdad la vida en el planeta fuera un juego de póker y el ser humano las fichas de este juego, abundan.

Todo ha vuelto a tomar el palpitar del aborrecimiento cuando pensábamos que íbamos a tener un respiro. Pero no, el año 2021, desde el mismo día 1 de enero, y mientras todos enfrentamos la situación actual, fue revestido de temibles augurios desde el monte Rainier a la cima de la Naródnaia, desde estos picos al Monte Hua y el Everest, y desde el Hua y el Everest al monte Elbrús, al Aconcagua y la Patagonia, al Damavand, al Nowhask, al Hermón, al Kilimanjaro…

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