Matrimonio y la pieza que todavía estoy buscando
POR E. MARGARITA EVE Mi primer libro quería escribirlo sobre el matrimonio. Lo he comenzado, terminado, destruido y vuelto a comenzar tantas veces que ya perdí la cuenta. Mientras tanto, he escrito más de diez libros…
POR E. MARGARITA EVE
Mi primer libro quería escribirlo sobre el matrimonio. Lo he comenzado, terminado, destruido y vuelto a comenzar tantas veces que ya perdí la cuenta. Mientras tanto, he escrito más de diez libros sobre otros temas, pero aquel proyecto sigue allí, como una pieza de rompecabezas que todavía no consigo colocar.
Pero ¿qué significa realmente casarse? Para acercarme a una respuesta, he entrevistado y encuestado a cientos de personas de diferentes países. Escuché definiciones románticas, prácticas, idealistas y desencantadas. Sin embargo, hubo una que permaneció conmigo: «El matrimonio es el estado óptimo del trabajo en equipo».
Aquella frase me hizo detenerme. Soy una mujer autosuficiente y, la idea del equipo me llevó a otra pregunta: ¿equipo para qué? Durante siglos, el matrimonio estuvo relacionado con: descendencia, crianza, protección, patrimonio, transmisión de valores y responsabilidades. La continuidad familiar a través de los hijos fue una de sus grandes funciones, aunque nunca haya sido la única.
Luego, el mundo cambió. Hoy una pareja puede tener hijos sin casarse, mientras muchas personas tienen pocos hijos o deciden no tenerlos. Matrimonio, pareja, familia y descendencia ya no necesariamente forman una misma estructura. Esto no significa que el matrimonio haya perdido su valor, pero sí que algunas funciones que históricamente le dieron centralidad social ahora pueden existir fuera de él.

En esa búsqueda encontré a Lucy Mair, destacada antropóloga social británica, cuya obra Matrimonio me ayudó a mirar esta institución desde una perspectiva cultural. Como caribeña, algunas de las dinámicas que plantea me resultaron familiares. Nuestra manera de entender la pareja nunca está separada de la cultura, la familia ni de la época en que vivimos. Lo que esperamos del matrimonio también refleja quiénes somos y la sociedad que hemos construido.
Al mirar la historia descubrimos algo fundamental: el matrimonio no nació con la religión. Las sociedades humanas ya establecían formas de unión, parentesco, convivencia y descendencia antes de que las instituciones religiosas incorporaran esas relaciones a sus sistemas de valores. Posteriormente, las religiones les otorgaron nuevas normas y significados.
Esa historia tampoco fue perfecta. El matrimonio pudo ofrecer compañía, protección y cooperación, pero también estuvo marcado, en distintos contextos, por desigualdades, sometimiento, violencia y obligaciones impuestas. Con el tiempo, además, el amor fue ocupando un lugar cada vez más importante en la elección de la pareja.
Y cuando el amor se convirtió en una de las principales razones para casarnos, también comenzamos a pedirle mucho más: felicidad, estabilidad, realización personal, compañía permanente y hasta la sensación de sentirnos completos. El matrimonio pasó así de ser solamente una institución a convertirse también en una enorme expectativa emocional.
En una relación pueden intervenir la dependencia emocional, el narcisismo, determinados rasgos psicopáticos, trastornos de personalidad, psicosis y otras condiciones de salud mental, además de patrones de conducta y de personalidad que pueden afectar profundamente la convivencia. Y cuando existen hijos, las consecuencias de una convivencia disfuncional pueden alcanzarles.
A esto se suma que hoy esperamos que nuestra pareja sea amante, mejor amigo, confidente, compañero económico, apoyo emocional, familia y hasta terapeuta improvisado. Después llegaron las redes sociales y añadieron otra exigencia: no solo vivir el matrimonio, sino demostrar públicamente que funciona.
Aparecen entonces las fotografías perfectas, los viajes, los regalos, los aniversarios y las declaraciones de amor. Pero una imagen solo muestra aquello que alguien decidió enseñar. ¿Cuándo dejamos de vivir el matrimonio para comenzar a representarlo? Y entonces surge otra pregunta: ¿quién lo romantizó hasta convertirlo en una promesa de felicidad permanente? La literatura, el cine, la publicidad, el entretenimiento o nuestra propia necesidad.
Y quizá esa sea la pieza que todavía falta: encontrar un punto medio entre la razón y el amor. No renunciar a la belleza de amar, pero tampoco permitir que el romanticismo nos impida mirar la realidad. Quizás el matrimonio no necesite ser perfecto, sino consciente; no una fantasía, sino un verdadero equipo. Y quizá la pieza que falta no sea una respuesta, sino la pregunta correcta.











El matrimonio es una transacción de recursos a cambio de experiencias sexuales que la mujer “moderna” disfraza de romanticismo para llevar el hombre al plano emocional donde ella lo pueda manipular y controlar para tener acceso y controlar más recursos en una época donde a pesar de la mujer tener acceso a más recursos que nunca están más solas y más miserables que nunca. El hombre no necesita un socio, pero una mujer fértil y con VALORES.
Que pena esa sea tu experiencia! Pero no pierdas las esperanzas.
La mujer quiere emprender, ser independiente, un socio y líder en la relación como si fuera un negocio. óse, aque quieren ser un hombre. Por eso, están la gran mayoría solas, a pesar de ganar más dinero que nunca porque al hombre lo que más le interesa es una mujer fértil, de buen carácter moral, con valores, y con pocas millas.
Favor de no borrar este comentario y respetar la diversidad de opiniones para enriquecer el debate de las ideas.
Una reflexión hermosa y muy honesta sobre el matrimonio. Me hizo pensar que, al final, más que buscar la pareja perfecta, se trata de encontrar a esa persona con quien la vida pueda construirse con complicidad, respeto y verdadero sentido de equipo.
Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él su Salvador.
Efesios 5:22-23
En el matrimonio también existe el pecado por acción y por omisión. El adulterio es un pecado por acción; pero si uno de los cónyuges sabe que su pareja está cometiendo adulterio y, pudiendo actuar correctamente, decide encubrirlo, tolerarlo o guardar silencio por conveniencia, también puede incurrir en pecado de omisión. Como dice Santiago 4:17: «Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado».
“Esposas, sujétese cada una a su esposo como corresponde a quienes pertenecen al Señor.” — Colosenses 3:18… NO DICE QUE EL HOMBRE SE DEBE DE sujétarse A LA MUJER. . MUJER SALE DE LA COSTILLA DEL HOMBRE….NO VICE VERSA
Ezequiel 16:38 – Versión Biblia Libre
38 Te impondré el castigo de las mujeres que cometen adulterio y de las que asesinan; serás castigada con ira apasionada.
Genesis Ver. 16 — Luego le dijo a la mujer: «Haré más agudo el dolor de tu embarazo, y con dolor darás a luz. Y desearás controlar a tu marido, pero él gobernará sobre ti».
“Para las esposas, eso significa: sométase cada una a su marido como al Señor, porque el marido es la cabeza de su esposa como Cristo es cabeza de la iglesia. Él es el Salvador de su cuerpo, que es la iglesia. Así como la iglesia se somete a Cristo, de igual manera la esposa debe someterse en todo a su marido.” — Efesios 5:22-24
“Esposas, sujétese cada una a su esposo como corresponde a quienes pertenecen al Señor.” — Colosenses 3:18
“De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer la Buena Noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras. Ellos serán ganados” — 1 Pedro 3:1
Corintios 7:4-6
Reina-Valera 1960
4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido;
“Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe…” — Deuteronomio 17:17
“De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer la Buena Noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras. Ellos serán ganados” — 1 Pedro 3:1
Este es el capitulo completo no confunda.4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5 No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. 6 Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento
La dominación del hombre y la subordinación de la mujer son consecuencia del pecado.
Leemos que ya Gen.3:16, «A la mujer le dijo: … Codiciarás a tu marido, y él se enseñoreará de ti….’
Jesús, cuando le preguntaron sobre el matrimonio, respondió: “Desde el principio, Dios los hizo varón y hembra” (Mateo 19:4). Y añadió: “Ya no son dos, sino una sola carne.” El matrimonio no fue **** para la superioridad de uno sobre el otro, sino para ser una unidad.
“Esposas, sujétese cada una a su esposo como corresponde a quienes pertenecen al Señor.” — Colosenses 3:18…el tal jesu nunca se caso ni sabia aa que sabia una mujer, tartaba a su madre como una cualquiera y siempre andaba con hombres.
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“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.” — Efesios 5:28
Si pero muestrame donde dice que el hombre tiene que ir detraz de la mujer o que la mujer es la que manda en laca…te reto. uds las «feministas» lo que quieren es gobernar al hombre…por eso viven solas.
“Esposas, sujétese cada una a su esposo como corresponde a quienes pertenecen al Señor.” — Colosenses 3:18
1 Corinthio 11:9
pues en verdad el hombre no fue **** a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre.
1 Corinthians 11:9
pues en verdad el hombre no fue c re a d o a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre.
1 Timoteo 2:12
Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada.
1 Corinthio 11:3
Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.
1 Timoteo 2:12 sí existe, pero leamos también el contexto. Pablo está hablando del orden dentro de la congregación y de cómo debía conducirse la enseñanza. No está diciendo que la mujer carezca de valor, inteligencia o capacidad para enseñar. De hecho, en la misma Biblia encontramos mujeres instruyendo a otros y sirviendo a Dios. Un versículo aislado puede utilizarse para condenar; leído en su contexto, puede ayudarnos a comprender.
Léanse, EL MATRIMONIO PERFECTO, del V.M. Samael Aun Beor..
1 Timoteo 2:12 sí existe, pero leamos también el contexto. Pablo está hablando del orden dentro de la congregación y de cómo debía conducirse la enseñanza. No está diciendo que la mujer carezca de valor, inteligencia o capacidad para enseñar. De hecho, en la misma Biblia encontramos mujeres instruyendo a otros y sirviendo a Dios. Un versículo aislado puede utilizarse para condenar; leído en su contexto, puede ayudarnos a comprender. NO CONFUNDAN
A los hombres que intentan confundir a las mujeres con versículos sacados de contexto: recuerden que muchas sabemos leer, estudiamos la Biblia y también el Talmud. No nos impresionan las citas aisladas; conocemos el contexto, la historia y sabemos interpretar. La verdad no necesita manipulación.