El acordeón que cruzó el océano
Los vínculos entre Alemania y la República Dominicana comenzaron a tejerse en el siglo XIX, cuando el comercio acercó a dos países separados por el Atlántico. De nuestra tierra salían materias primas; desde Alemania…
Los vínculos entre Alemania y la República Dominicana comenzaron a tejerse en el siglo XIX, cuando el comercio acercó a dos países separados por el Atlántico. De nuestra tierra salían materias primas; desde Alemania llegaban herramientas, maquinarias y artículos que encontraban nuevos usos en la vida dominicana.
Entre aquellos objetos llegó uno que terminaría ocupando un lugar especial en nuestra cultura: el acordeón. Los músicos dominicanos lo incorporaron a una tradición que ya tenía ritmo y carácter propios. Su sonido se unió a la güira y la tambora y, con el tiempo, se volvió inseparable del merengue típico.
Me gusta pensar en el viaje de ese instrumento. Salió de Europa como una mercancía más, pero en nuestro terruño patrio dejó de ser extranjero. Pasó de mano en mano, escuchó las fiestas de nuestros campos y aprendió a expresar alegrías, penas y picardías que no estaban escritas en ninguna partitura alemana.
Así ocurre a veces entre los pueblos: una relación nacida del intercambio comercial termina dejando una huella mucho más profunda. Alemania nos envió un acordeón; los dominicanos le dimos un ritmo y, como ya dije, lo hicimos nuestro.
Por circunstancias ajenas a nuestra voluntad, durante muchos años las relaciones bilaterales se enfriaron hasta quedar reducidas a vínculos formales y de escasa efectividad.
Para fortuna de este país, con la llegada de Volker Pellet a la representación diplomática alemana, el intercambio comercial, cultural y humano entre ambas naciones comenzó a fluir con mayor facilidad.
Con la llegada, en 2022, de la embajadora, su excelencia Maike Friedrichsen, y de don Javier Marín Alvarado, hemos encontrado más que una pareja de diplomáticos: una fuente de inspiración.
Parecería que poseen el don de la bilocación, pues están presentes en cuanto acontecimiento importante reúne a nuestro Gobierno, a la sociedad civil o al pueblo llano. Estos honorables representantes del Gobierno alemán ofrecen apoyo moral y, muchas veces, material para contribuir al buen desempeño de nuestras instituciones.
Cada 3 de octubre, Alemania celebra el Día de la Unidad Alemana. Durante todo este mes nos unimos a la alegría del hermano pueblo alemán y celebramos los vínculos que nos acercan.
jpm-am











