Kabul, 14 abr (EFE).- El bombardeo en la provincia oriental afgana de Nangarhar con un proyectil GBU-43, apodado la «madre de todas las bombas» y uno de las de mayor poder del arsenal convencional estadounidense, ha acabado con una estratégica base del Estado Islámico (EI) y la vida de al menos 36 de sus miembros.
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