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Opinión

Si no votamos, no podemos quejarnos de quienes nos gobiernan

Por JOSE ALVAREZ VALLEJO Hay momentos en la historia de una nación en los que guardar silencio también tiene consecuencias. En Estados Unidos, uno de esos momentos es cuando los ciudadanos tenemos la oportunidad de…

La Redacción··Comentar

Por JOSE ALVAREZ VALLEJO

Hay momentos en la historia de una nación en los que guardar silencio también tiene consecuencias. En Estados Unidos, uno de esos momentos es cuando los ciudadanos tenemos la oportunidad de acudir a las urnas y decidir qué rumbo queremos para nuestro país.

El martes 3 de noviembre de 2026 tenemos una cita con la democracia. No se trata simplemente de elegir candidatos o favorecer a un partido político; se trata de defender el equilibrio de poderes, la dignidad humana, la estabilidad económica y el futuro de nuestras familias.

Como ciudadanos estadounidenses, tenemos derechos, pero también responsabilidades. El voto es una de las herramientas más poderosas que poseemos para exigir rendición de cuentas y evitar que el poder se concentre sin controles suficientes en manos de un solo grupo político.

No es saludable para ninguna democracia que quienes gobiernan se sientan intocables, ignoren las preocupaciones de la ciudadanía o impulsen políticas que profundicen las divisiones, la intolerancia y el trato discriminatorio contra las comunidades hispanas y otros sectores vulnerables.

Estados Unidos ha sido, durante generaciones, un país al que millones de personas llegaron buscando libertad, oportunidades y una vida mejor. Por eso preocupa cuando el discurso político se convierte en una herramienta para sembrar xenofobia, alimentar prejuicios raciales o presentar a los inmigrantes como enemigos. Podemos debatir sobre las leyes migratorias y exigir fronteras seguras sin renunciar al respeto, la justicia y la dignidad de cada ser humano.

La seguridad nacional no debe ser una excusa para la discriminación, así como la defensa de la ley no debe convertirse en una licencia para abusar del poder.

EL BOLSILLO DE LOS CIUDADANOS TAMBIÉN VOTA

Mientras se desarrollan las grandes batallas políticas, millones de familias enfrentan una realidad cotidiana: alimentos costosos, vivienda cada vez menos accesible, seguros, servicios y facturas que consumen buena parte de sus ingresos.

Cuando el costo de la vida se vuelve insoportable, las familias trabajadoras no necesitan discursos triunfalistas; necesitan soluciones concretas.

La política de aranceles, las tensiones comerciales y los conflictos internacionales deben evaluarse por sus consecuencias reales. Los aranceles pueden encarecer determinados productos importados y afectar a consumidores y empresas. Las guerras, por su parte, pueden alterar los mercados energéticos, elevar la incertidumbre y aumentar las presiones económicas. No podemos aceptar que las familias terminen pagando las consecuencias de decisiones políticas sin exigir explicaciones.

También debemos preocuparnos por el crecimiento de la deuda nacional. Cada dólar que se agrega a la deuda pública plantea preguntas sobre la responsabilidad fiscal, las prioridades del Gobierno y las oportunidades que dejaremos a las próximas generaciones.

No se trata de repetir consignas partidistas, sino de exigir resultados. ¿Está mejorando nuestra economía? ¿Puede una familia trabajadora cubrir sus necesidades sin vivir permanentemente endeudada? ¿Se está gobernando pensando en el ciudadano común o en los intereses políticos de quienes desean conservar el poder? Estas son preguntas legítimas que merecen respuestas serias.

EL PELIGRO DE GOBERNAR SIN LÍMITES

Me preocupa la dirección de determinadas políticas impulsadas desde Washington, así como las consecuencias de una agenda que muchos identifican con el Proyecto 2025. Considero que sus propuestas deben examinarse con rigor, especialmente aquellas que puedan debilitar instituciones, reducir protecciones o concentrar excesivo poder en el Ejecutivo.

Ningún presidente, partido o movimiento debe estar por encima de la Constitución ni del escrutinio ciudadano.

La democracia no consiste en entregar un cheque en blanco a quienes ganan unas elecciones. Consiste en permitir que gobiernen, pero también en establecer límites, fiscalizar sus decisiones y sustituirlos cuando no responden adecuadamente a las necesidades del pueblo.

Por eso, las elecciones de medio término de 2026 son una oportunidad para que los ciudadanos expresen su evaluación del rumbo nacional y determinen cómo debe distribuirse el poder en el Congreso.

El equilibrio de poderes no es un obstáculo para gobernar: es una garantía contra los abusos.

SOY INDEPENDIENTE, PROVIDA Y DEFENSOR DE MIS PRINCIPIOS

Quiero dejar algo muy claro: soy independiente. No escribo estas reflexiones por obediencia a los demócratas ni a los republicanos. Mi compromiso es con los principios, con la conciencia y con el futuro de Estados Unidos.

Soy provida y no comparto la ideología de género. Mantengo mis convicciones y creo que tenemos derecho a defenderlas con respeto, sin imponerlas mediante el odio ni convertir nuestras diferencias en una guerra entre ciudadanos.

Precisamente por eso, considero que cualquier oportunidad de cambio político debe ir acompañada de una reflexión profunda. Si los demócratas reciben una mayor responsabilidad en el Congreso, espero que aprendan de sus errores, revisen las posiciones ideológicas que alejan a muchos ciudadanos y demuestren que pueden gobernar con sensatez, responsabilidad fiscal y respeto por los valores de las familias.

No basta con oponerse al adversario. Hay que presentar mejores soluciones.

Si no corrigen sus errores, si vuelven a ignorar las preocupaciones de la gente y si anteponen sus agendas a las necesidades de la nación, en 2028 los ciudadanos también tendremos la oportunidad de pasarles factura en las urnas.

Mi voto no pertenece a ningún partido. Mi voto pertenece a mi conciencia.

NUESTRA PARTICIPACIÓN IMPORTA

A los hispanos que vivimos en Estados Unidos quiero decirles algo: no podemos exigir respeto, oportunidades y justicia si renunciamos a participar en las decisiones que afectan nuestras vidas.

Trabajamos, pagamos impuestos, levantamos negocios, educamos a nuestros hijos y contribuimos al desarrollo de esta nación. Por tanto, tenemos razones suficientes para participar responsablemente en su vida democrática.

No permitamos que el cansancio, la decepción o la indiferencia nos conviertan en espectadores de nuestro propio futuro.

El voto es una herramienta pacífica para corregir el rumbo, establecer límites y recordarles a nuestros gobernantes que el poder pertenece al pueblo.

FECHAS PARA VOTAR

– Viernes 30 y sábado 31 de octubre: puedes aprovechar los últimos días del período de votación anticipada en Florida. Verifica horarios y lugares habilitados en tu condado.
– Martes 3 de noviembre de 2026: día de las elecciones generales.
– Si vas a votar por correo: no esperes al último momento. En Florida, la boleta debe ser recibida por la oficina electoral correspondiente antes de las 7:00 p.m. del día de las elecciones. Puedes entregarla en los buzones seguros autorizados por tu condado, pero verifica sus ubicaciones y horarios.

Consulta la información oficial de tu condado en el portal del Departamento de Estado de Florida.

UNA REFLEXIÓN FINAL

Estados Unidos no necesita ciudadanos que aplaudan ciegamente a un partido. Necesita ciudadanos que piensen, que cuestionen, que investiguen y que tengan el valor de corregir a sus propios líderes cuando se equivocan.

No debemos votar movidos exclusivamente por el odio a un candidato ni por la lealtad ciega a otro. Debemos votar considerando la economía, la seguridad, la libertad, la justicia, la educación, la estabilidad institucional y el bienestar de nuestras familias.

El futuro de esta nación no se decide únicamente en la Casa Blanca. También se decide en el Congreso, en las legislaturas estatales y en cada elección en la que los ciudadanos tienen la oportunidad de hacerse escuchar.

Si no participamos, otros decidirán por nosotros. Si no exigimos rendición de cuentas, no podemos sorprendernos cuando quienes gobiernan actúen sin escuchar al pueblo.

El martes 3 de noviembre tenemos una responsabilidad histórica. Vota con conciencia, vota informado y vota de acuerdo con tus principios.

No importa si eres republicano, demócrata o independiente. Lo importante es que comprendas el valor de tu participación y que no entregues tu futuro a la indiferencia.

Porque la democracia no se sostiene únicamente con discursos, banderas o promesas. Se sostiene con ciudadanos dispuestos a ejercer sus derechos y cumplir sus responsabilidades.

¡Vota para contribuir a cambiar el rumbo de Estados Unidos!

Y recuerda: si tienes la oportunidad de votar y decides no hacerlo, después no te quejes de quienes tomaron las decisiones en tu lugar.

jt-am

 

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