Reclutamiento disfrazado de empleo: desesperada trama criminal
La República Dominicana está siendo tocada por una sombra peligrosa. No es diplomacia. No es cooperación. No es intercambio cultural. Es reclutamiento disfrazado de empleo, una maniobra que pretende convertir a jóvenes…
La República Dominicana está siendo tocada por una sombra peligrosa. No es diplomacia. No es cooperación. No es intercambio cultural. Es reclutamiento disfrazado de empleo, una maniobra que pretende convertir a jóvenes dominicanos en soldados improvisados de una guerra ajena, brutal y devastadora. Y el país tiene la obligación moral de denunciarlo con toda la fuerza de su voz.
La alerta emitida por la Cancillería no es un comunicado más. Es un llamado urgente ante una práctica que viola la dignidad humana y amenaza la seguridad nacional. Porque cuando un Estado extranjero utiliza ofertas laborales falsas para captar ciudadanos vulnerables, estamos frente a una operación que cruza la frontera de lo criminal.
Un régimen que busca soldados donde sea, como sea y a quien sea
Cuatro años después de iniciar una invasión que prometió ser “rápida”, Rusia no ha logrado doblegar a la valiente Ucrania. La resistencia ucraniana ha demostrado que la libertad no se rinde. Y ante ese fracaso, el Kremlin recurre a tácticas desesperadas: buscar combatientes en 47 países, según denunció el presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Esa cifra no es casual. Es evidencia de un desgaste militar que ya no puede ocultarse. Y ahora, esa red de captación ha tocado suelo dominicano.
El caso de Juan Carlos Ávila Espaillat, el joven dominicano que apareció en videos desde el frente ruso, armado, uniformado y luego herido por drones ucranianos, es una señal de alarma que el país no puede ignorar. No es un rumor. No es especulación. Es un dominicano en una guerra que no es suya.
RD debe responder con firmeza y sin titubeos

El canciller Víctor Bisonó hizo lo correcto al expresar su preocupación al ministro ruso Serguéi Lavrov. Pero esto no basta. El país debe cerrar filas y actuar con contundencia:
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-Investigar redes de captación que operen en territorio dominicano.
-Perseguir penalmente a quienes promuevan ofertas fraudulentas.
-Educar a la población sobre los riesgos de estas trampas.
-Fortalecer controles migratorios para detectar patrones sospechosos.
La vida de un dominicano no se negocia. No se alquila. No se exporta para guerras ajenas y menos para esa sucia guerra expansionista.
Un patrón global de abuso
Testimonios desde África, Asia Central y América Latina revelan el mismo esquema: promesas de empleo, trámites digitales turbios, salarios irreales y, al final, la cruda realidad del frente de batalla. Es una estrategia que instrumentaliza la pobreza y explota la desesperación.
La República Dominicana, país de paz, no puede permitir que su juventud sea utilizada como carne de cañón por estructuras que operan desde un conflicto que ha dejado cientos de miles de muertos y heridos en ambos bandos.
La invasión rusa ha incendiado mercados, hospitales, escuelas y ciudades enteras. Ha sembrado dolor en Ucrania y sufrimiento en Rusia. Es una tragedia humana que no debe tocar a ningún dominicano. Mucho menos mediante engaños disfrazados de oportunidades.
RD no será cantera de guerra
El país debe dejar claro, con la contundencia que exige la dignidad nacional, que ningún dominicano será reclutado mediante engaños para servir en un conflicto extranjero. La soberanía se defiende. La juventud se protege. Y la verdad se dice sin miedo.
La República Dominicana no se arrodilla ante prácticas engañosas, abusivas y moralmente inaceptables. Y este es el momento de denunciar, actuar y cerrar filas para que jamás se repita. Putin debe parar esa práctica criminal y dejar de torturar al pueblo ucraniano con su imperialismo expansionista, absurdo y terrorista.












El que se ofrece a ir a pelear que asuma la consecuencia,porque no es a un niño que están reclutando. Todo sabemos que lo hacen por dinero