¿Quién secuestró a Galíndez: el gobierno de EU o Trujillo?
SANTO DOMINGO.- Aquiles Julián, un escritor reconocido en el ambiente cultural capitaleño, ha sorprendido e impactado a los interesados en los asuntos históricos nacionales al sostener públicamente la tesis de que el…
SANTO DOMINGO.- Aquiles Julián, un escritor reconocido en el ambiente cultural capitaleño, ha sorprendido e impactado a los interesados en los asuntos históricos nacionales al sostener públicamente la tesis de que el secuestro en Nueva York en 1956 de Jesús de Galíndez fue concebido y ejecutado en su primera fase por el gobierno de Estados Unidos y no por el dictador dominicano Rafael L. Trujillo.
En una conferencia en el Museo de Historia y Geografía, Julián expuso que se trató de “un complot deliberado para eliminar el peligro que Galíndez representaba en ese momento a los intereses de la política exterior norteamericana, sin que ello se le cargara al gobierno de Estados Unidos de entonces”.
Afirmó, con énfasis, que “se decidió su eliminación fuera de territorio norteamericano, para lo cual se escogió un cómplice a quien luego culpar de todo. Ese cómplice fue Trujillo”.
En conclusión: los norteamericanos idearon el plan, ejecutaron el secuestro y transportaron y entregaron el personaje a Trujillo en República Dominicana para posterior ejecución.
Una versión novedosa que echa por el suelo gran parte de lo que en abundancia se ha dicho por años sobre el caso Galíndez tanto aquí como a nivel internacional.
Algo confuso por la primera información de prensa respecto a la conferencia de Julián (efectuada un jueves cerca del mediodía ante poco público, lo que se atribuye a precariedad en el anuncio previo de la actividad) me apresuré a contactar al expositor para que precisara sus conceptos.
Lo sometí a un cuestionario que discurrió así:
1.- Los interesados en el tema Trujillo -que son muchos- han quedado sorprendidos, pero confusos y NO claros, con su conferencia del jueves último en el Museo de Historia acerca del Caso Galíndez. ¿Cuál es, en síntesis, su planteamiento ?
Aquiles Julián: Durante más de 20 años he desconfiado de la narrativa imperante sobre los motivos, ejecutores y responsables del secuestro y traslado a República Dominicana del escritor, abogado y político español Jesús de Galíndez, representante del Partido Nacionalista Vasco, PNV, en New York.

Esa desconfianza me surgió a partir de la lectura del libro El Caso Galíndez, de Manuel de Dios Unanue, que sembró en mí más preguntas que respuestas. Y a partir de ahí, una serie de libros fueron aportándome elementos: datos, relatos, retazos de información, que fueron dibujando otra narrativa más lógica y fiable, la de un complot deliberado para eliminar el peligro que Galíndez representaba en ese momento a los intereses de la política exterior norteamericana, sin que ello se le cargara al gobierno norteamericano de entonces, por lo se decidió su eliminación fuera de territorio norteamericano, para lo cual se decidió un cómplice a quien luego culpar de todo. Ese cómplice fue Trujillo.
¿Por qué el equipo que dirigía Estados Unidos para la época, hablo del presidente Dwight Eisenhower, el vicepresidente Richard Nixon, el secretario de Estado John Foster Dulles y el jefe de la CIA, Allen Dulles, decidió eliminar a Galíndez? Porque Jesús de Galíndez, pese a recibir ingresos tanto del FBI como de la CIA, activaba para sabotear tanto el ingreso de España a la ONU como los acuerdos con el régimen de Franco para establecer bases militares en España.
Ahora bien, como a través de Galíndez la CIA proporcionó fondos a las organizaciones antifranquistas vascas, financiamiento de los que Galíndez tenía pruebas comprometedoras, había que evitar la posibilidad de que hiciera público esos documentos y arruinara el pacto alcanzado con Franco en 1953 para establecer las bases en España.
Y para evitar que J. E. Hoover, el director del poderoso FBI se inmiscuyera, la muerte de Galíndez debía producirse fuera de territorio norteamericano, razón por la cual se le encargó a un equipo de élite de la CIA, subcontratado para trabajos sucios en territorio norteamericano (lo que contravenía la Ley que dio origen a la CIA y que le prohibía hacer eso), organizar la eliminación de Galíndez, asegurándose de que la misma sucediera fuera de territorio estadounidense.
Luego, a través del aparato de desinformación montado con la llamada Mockingbird Operation (Operación Sinsonte), se dirigirían los reflectores hacia el dictador dominicano, responsabilizándolo por todo: secuestro, traslado y desaparición del escritor y delegado del PNV en Estados Unidos, excluyendo discretamente al gobierno norteamericano de su corresponsabilidad en ese hecho, e inventando una narrativa conveniente a través de sus medios de comunicación subordinados, como la revista Life.
2.- Qué investigaciones realizó para llegar a ese convencimiento o qué pruebas documentales o de cualquier índole tiene para sustentar esa aseveración?
Julián: Los documentos, si se escarban con paciencia, aparecen. Tanto libros como memorándums y otros materiales, pese a que en 1961 el entonces presidente de la República Dominicana, Joaquín Balaguer, que fue cómplice de la campaña de desinformación del gobierno dominicano, mandó a destruir todo el expediente del caso Galíndez que reposaba en el Palacio Nacional, y del otro hecho más grave todavía: violando su propia ley de desclasificación, todavía, 70 años después, el gobierno norteamericano mantiene clasificado el expediente en la CIA del secuestro de Galíndez, pese a que la CIA, que organizó y ejecutó el secuestro y el traslado del delegado vasco a República Dominicana, inmediatamente se llevaron a Galíndez, se apersonaron en el apartamento del escritor y abogado en New York y cargaron con todos los documentos incriminatorios.

Sin embargo, todo crimen deja huellas. Y este no fue una excepción. Desde libros y documentos se pueden ir rescatando datos, hechos, evidencias, que nos permiten dibujar con un alto nivel de fiabilidad la verdad del asunto.
Un hecho confirma que es como dijimos: pese a que ya van 70 años del secuestro, la CIA mantiene el expediente Galíndez clasificado. Es claro que no es para “proteger la reputación de Trujillo”, a quien ajusticiaron cinco años después del secuestro, en 1961. Si en verdad fue Trujillo quien mandó a secuestrar y trasladar al país a Galíndez, ¿por qué la CIA insiste en no desclasificar el expediente de Galíndez que reposa en sus archivos? ¿Para proteger a quién?, ¿A Trujillo, que tiene más de 60 años requete muerto? ¿A quién? Entonces la conclusión es obvia: al propio gobierno de Estados Unidos que conspiró y delinquió al secuestrar a un ciudadano que le prestaba servicio tanto por vía de la CIA como del FBI y representaba a un partido aliado, el PNV, y sus principales figuras. Por eso, 70 años después, el silencio continúa.
3.- Su tesis contradice la versión predominante por años del secuestro y traída a SD de Jesús de Galíndez o piensa que se ejecutó en la forma descrita y con los actores mencionados?
Julián: La “versión predominante” fue plantada en 1957 a través de un reportaje cuidadosamente compuesto por periodistas y medios pagados por la CIA en la revista Life. Esa revista, parte del conglomerado multimedia Time-Life, era entonces propiedad de Henry Luce, íntimo amigo de Allen Dulles, director de la CIA, y parte de la llamada Operación Mockingbird, mediante la cual periodistas y medios se prestaban a difundir desinformación o semiverdades para manipular la opinión pública al servicio de la CIA.
De hecho, se han divulgado todo tipo de patrañas, semiverdades, distorsiones y abiertas mentiras relacionadas al caso. Es parte del sistema. Incluso el diseminar falsos indicios. Hay cada cierto tiempo la difusión de que los restos de Galíndez están en X lugar, olvidándose de que la omertá militar en República Dominicana es casi una religión. Aquí se mueren sin hablar. Los desaparecidos permanecerán por siempre desaparecidos, desde Galíndez a Narcisazo, y nadie nunca sabe nada ni dice nada. Difundir rumores y provocar frustraciones es parte del manual.
4.- Qué cree en el presente del libro de Manuel de Dios Unanue titulado El caso Galíndez: los vascos en los servicios de inteligencia de EE.UU.😕
Julián: Un libro valiente, que despertó en mí el interés en el tema. Tiene, como todo, las limitaciones propias de toda investigación, que llega hasta donde llegó. De no haber sido asesinado, Manuel de Dios Unanue hubiese seguido profundizando y atando cabos hasta llegar antes de yo a las conclusiones que las evidencias arrojan. Yo no hubiese llegado a donde llegué sin él y Stuart A. McKeever, el otro autor fundamental en desvelar la suerte corrida por Galíndez. Ellos llegaron hasta donde pudieron, que fue mucho. No dudo que, por igual, las nuevas evidencias les hubiesen llevado a las mismas conclusiones que a las que llegué. Mis respetos, admiración y gratitud a ambos investigadores.

5.- Para usted, Galíndez fue agente del FBI o no?
Julián: Eso ha sido admitido por el mismo FBI. Galíndez se involucró, como parte del acuerdo entre el PNV y la inteligencia militar norteamericana, durante la segunda guerra mundial, en el mundo de la inteligencia y de proveer información. Era el agente Rojas, viviendo en República Dominicana.
Luego, en Estados Unidos, fue el agente NY-507S del FBI.
Por razones de la clasificación, no se tienen indicadores de su código en la CIA. Pero, en una ocasión en que Galíndez tuvo que salir de territorio norteamericano y cuando quiso entrar de nuevo, se le impidió, la CIA intervino para permitirle entrar por un recurso en que podían facilitar la entrada de una persona que fuera útil a la seguridad nacional. Ese hecho confirma que Galíndez mantenía su vínculo con la CIA, no solo con el FBI.
6.- Qué sugiere usted en estos momentos, en relación con el asunto, a los historiadores y múltiples diletantes sobre el tema Trujillo?
Julián: Sugiero no aceptar a priori ninguna versión, sino evaluar su lógica, su sentido y su apoyatura documental. No se trata de seleccionar la explicación que nos gusta o nos conviene, sino aquella que es la más cercana a la realidad, la más plausible y la que tiene mayor sentido.
Con Galíndez se montó una amplia operación de desinformación. La mayor, desde Estados Unidos, orquestada por la CIA a través de periodistas y medios como Stanley Ross, de El Diario y los medios de Henry Luce, Time y Life, entre otros, así como un sinnúmero de escritorzuelos y vividores de a tanto por cuartilla que se prestaban a escribir y repetir lo que les pagaban por decir, como Mesones y otros.
Y en República Dominicana, por igual, desde distintos estamentos.
Esa maraña de mentiras y desinformación es densa y mucha gente cayó de buena fe en ella, pecando de cándida y de simpleza mental.
Hay que cultivar un cierto grado de escepticismo. Hay que desconfiar de narrativas interesadas. Hay que ejercer la inteligencia. Tener curiosidad. Hacerse preguntas. Investigar.

7.- Cuál fue el papel, en definitiva, de Rafael L. Trujillo?
Julián: «Trujillo buscó ganar puntos con los norteamericanos y cayó en su trampa. Fue quien desapareció a Galíndez. Lo recibió. Parece que lo suplició y lo hizo desaparecer.
Hay quienes narran que le hizo esto o le hizo esto otro, pero todo eso son fábulas, pues los que estuvieron allí no hablan ni hablaron nunca.
Y si no se estuvo, se está inventando o repitiendo algo sin ningún sustento.
Lo cierto es que a Trujillo, su aparato, no a él en persona, sino a su gobierno, le entregaron a Galíndez en Montecristi. Que de Montecristi el gobierno de Trujillo, sus esbirros, trasladaron a Galíndez a Dajabón, y como el general Amancio Hernández le informó al escritor y periodista Víctor Grimaldi, los pilotos “Charles McLaughlin y Ernest Charles Haeger fueron quienes trajeron desde Dajabón a Santo Domingo al señor De Galíndez” (Ver el libro Sangre en el Barrio del Jefe, de Víctor Grimaldi, Pág. 91).
Ese es un testimonio de un general piloto que vivió la época y tuvo información de primera mano. Y su testimonio desmonta el bulo sobre el piloto Octavio de la Maza, al que, dentro de la maraña de mentiras y desinformación tejida, lo montan con Murphy en el viaje hacia República Dominicana, lo cual es falso, o trayendo a Galíndez desde Dajabón, que como vemos es falso también.
Trujillo lo desapareció. La sangre de Galíndez lo mancha, sin dudas. La de Galíndez y la de muchísima gente más. Pero no lo secuestró. Tampoco lo trajo al país. El gobierno norteamericano y un equipo de élite de la CIA fue la que hizo esa parte del trabajo, y por razones del interés norteamericano de entonces, para que una acción impulsiva de Galíndez por frustrar el acuerdo de bases miliares en España con Franco y la aceptación de España en la ONU, que se dio en 1955, un año antes de su secuestro, no fuera a dañar lo que la administración Eisenhower había logrado hasta ese momento. Todo lo otro es un cuento para ingenuos”.











