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Opinión

Practicar el amor de Dios

Vivimos en una sociedad que se está convirtiendo en insensible y violenta, y por eso no valora la vida de sus miembros. Son muestras de esa lamentable realidad la cantidad de mujeres que asesinan sus…

Enrique Aquino Acosta··Comentar

Vivimos  en una sociedad  que se está convirtiendo en insensible y violenta, y por eso no  valora la vida de sus miembros.

Son muestras  de esa lamentable  realidad  la  cantidad  de mujeres  que  asesinan sus ex parejas, los asaltos y robos a mano armada que ocurren  en todo el país  y la desaparición de  niños, jóvenes, adultos y ancianos.

Estos  hechos delictivos   ocurren mayormente por celos sentimentales,  avaricia, afán de lucro, codicia y  envidia y han  creado un estado de inseguridad  colectiva que no se conocía en nuestro país, razones por las que las autoridades competentes  deben ponerles  más atención y control.

Una parte de la opinión pública  percibe  que los referidos problemas  ocurren porque  algunos miembros de la Policía Nacional,  del Ministerio Público y los jueces  actúan  con negligencia  y  complicidad  con el  crimen organizado.

La otra parte los atribuye  a la  falta de recursos logísticos suficientes  y  a la necesidad de una profunda reforma policial.  Sobre  esta última opinión necesitamos pensar correctamente  y hablar claro, ya que no solo la Policía Nacional necesita  ser reformada, sino,  la totalidad de las instituciones públicas  de nuestro país.

En ese sentido, necesitamos  conocer y aplicar las  instrucciones que nos da  Dios  en el  orden económico, político, social y espiritual.

En el área  económica,  Dios  sugiere que cada dominicano o dominicana se mantenga con el sudor de su frente y  si se niega  a hacerlo que tampoco coma de lo que producen  los demás, ya que  ÉL no promueve ni permite la vagancia (Génesis 3:19 y 2 Tesalonicenses 3:10)

De igual modo, Dios sugiere que ningún dominicano o dominicana  obtenga  ganancias  o riquezas deshonestas, o sea, adquiridas mediante  actos de corrupción como el fraude, la falsificación,  el robo  del dinero público,  la extorsión y  el tráfico de influencias. 

Por eso, Dios sugiere a los jueces  hacer justicia  para que no declaren inocente al culpable ni  culpable al inocente  cuando  haya  acusación por asesinato, homicidio, robo, violación sexual u otro delito (Nahúm 1:9)

Con respecto a las relaciones sexuales, Dios sugiere el matrimonio entre un hombre y una mujer, debido a que prohíbe las prácticas  de  la homosexualidad y el lesbianismo (Génesis 1:27-28)

Y  sugiere a los funcionarios públicos gobernar sin conceder privilegios  a  los familiares y  los  amigos para que no perjudiquen al pueblo que los eligió para que les sirvan.   .

Con respecto al área espiritual, Dios sugiere que toda alabanza, adoración, honra y  gloria  se dé exclusivamente para ÉL.  Y ojalá  los idólatras de nuestro país lo entendieran y lo hicieran.

Dios sugiere finalmente,  que  mostremos interés por conocer su infinito y eterno amor, el cual consiste en sufrir y compadecerse de las demás personas, en no envidiar,  en no ser jactanciosos  y en no envanecerse.

El amor de Dios consiste también  en no ser egoístas,  en soportar a las demás personas como son, en no irritarnos con ellas, en no guardarles rencor, en no cometer injusticias contra ellas, en hablarles siempre la verdad y  en conocer y  tener fe en la palabra de Dios y  esperar el cumplimiento de sus promesas (1Corintios 13:4-8)

Por tanto, decide conocer, creer, sentir y practicar el amor de Dios  con las demás personas, dentro de tu hogar, en la iglesia, en la escuela, en el trabajo  y  en las calles. Si haces eso  agradarás  a Dios  y a tu prójimo. Además, tendrás como bendiciones, la comprensión, armonía, respeto y  paz  que necesitas como miembro de la familia humana.

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