Loyola aclara por qué los sismos no activaron las alarmas
El observatorio especializado precisó que las aceleraciones del suelo resultaron insuficientes para activar avisos telefónicos…
Las bajas aceleraciones registradas en el subsuelo durante los recientes movimientos telúricos en la República Dominicana explicaron por qué no se activaron las alertas tempranas en los teléfonos móviles. La aclaración fue formulada por el director del Observatorio Sismológico del Instituto Politécnico Loyola, Javier Rodríguez, quien precisó que las ondas no alcanzaron la intensidad requerida por los protocolos internacionales.
El especialista detalló que los estándares de medición a nivel mundial establecen que el suelo debe registrar aceleraciones comprendidas entre 0.20 y 0.40 metros por segundo al cuadrado (m/s²) para detonar de forma justificada una alarma masiva en dispositivos celulares. Durante el evento sísmico del sureste, el valor más alto medido por la red de estaciones de Loyola correspondió al municipio de Miches, donde se registraron 0.08 m/s², cifra que se ubicó un 40 % por debajo del umbral mínimo exigido internacionalmente.
En el Gran Santo Domingo las lecturas técnicas también reflejaron magnitudes menores: la estación situada en la Zona Universitaria reportó una aceleración de 0.06 m/s², mientras que el área del Mirador Sur marcó 0.04 m/s², manteniéndose el resto de las mediciones en la región oriental en un rango de 0.02 a 0.04 m/s². Rodríguez advirtió que difundir avisos sonoros de peligro ante sacudidas tan leves crearía desasosiego innecesario, debido a que vibraciones de ese nivel suelen confundirse con el tráfico vehicular pesado o faenas de construcción contiguas.
El catálogo sísmico que compila el centro educativo en San Cristóbal registra en promedio un evento de esta naturaleza cada mes a lo largo de los últimos 13 años. El temblor principal, ocurrido el domingo 27 a las 5:49 de la tarde, fue fijado en magnitud 5.6 por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 5.1 por el observatorio de Loyola y en 4.8 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), localizándose a 115 kilómetros de profundidad al norte de La Romana, tras una sacudida previa de 4.3 reportada en Guerra.
Con información de El Día.





