Los 50 años de la revuelta de abril
Este 24 de abril se conmemoró el 50 aniversario del estallido de la insurrección popular de 1965, uno los contecimientos históricos de mayor importancia y significación en la historia política moderna de la República…
Este 24 de abril se conmemoró el 50 aniversario del estallido de la insurrección popular de 1965, uno los contecimientos históricos de mayor importancia y significación en la historia política moderna de la República Dominicana.
La primera gran enseñanza de la revolución de abril es que nuestro pueblo siempre está dispuesto a defender «a golpes de heroísmo», su derecho a la libertad y a la autodeterminación. Son muchas las anécdotas de los hombres y mujeres del pueblo que, llenos de una profunda fe en su patria, se entregaron y lucharon con valentía y heroísmo por el rescate de la institucionalidad perdida y en contra de las tropas interventoras que mancillaron la soberanía nacional.
La segunda gran enseñanza es que cada proceso genera sus líderes, a veces de manera sorpredente. Los coroneles Rafael Tomás Fernández Dominguez y Francisco Alberto Caamaño Deño, dos de los principales líderes militares de la gesta de abril, eran ambos hijos de dos oficiales trujillistas, se habían formado al amparo de la dictadura, pero su contacto con las masas y su visión progresista de los acontecimientos, los llevaron a actuar a favor de su pueblo y alcanzar la dimensión de héroes nacionales.
La tercera gran enseñanza es que, cuando el amor a la patria llena los corazones de un pueblo y la razón histórica está de su lado, no existe fuerza en el mundo que pueda vencer a ese pueblo que «ha dicho basta y ha echado a andar».
Abril de 1965 es un referente de la dimensión patriótica de los dominicanos. Es un camino a seguir, ajustado a las nuevas realidades. Es un compromiso para nunca permitir que los malos dominicanos dirijan nuestra patria y muchos menos que invasores extranjeros quieran imponer sus designios.











