Llegó el 2016, el gran esperado
Por LEONARDO CABRERA DÍAZ Llegó el año 2016, con sus árganas llenas de esperanzas, con el lomo encorvado de promesas políticas, arrastrando una maleta de de viejos y nuevos impuestos, asustado, bronco y orejón, como…
Por LEONARDO CABRERA DÍAZ
Llegó el año 2016, con sus árganas llenas de esperanzas, con el lomo encorvado de promesas políticas, arrastrando una maleta de de viejos y nuevos impuestos, asustado, bronco y orejón, como quien presiente que sucederá algo inesperado.
Llegó el 2016, con la alegría de ser un año bisiesto, pero preocupado por ese gran evento que en su quinto mes habrá de ocurrir, en el que se pone a prueba nuestra democracia y se apuesta a la suerte y bienestar de la Patria.
Llegó el 2016, y con él, un afán inusitado, una guerra de discursos y palabras sueltas, un correr sin descanso, como caballo dislocado, época de grandes genios y fantásticos magos, que todo lo pueden, que todo lo inventan, lo imposible no existe, estamos en campaña, siembra de promesas en surcos de mentiras, regados de engaños.
Un 2016, preñado de lo absurdo, tiempo de tontos útiles y sabios importantes y de abrazos vacíos, de sonrisas simuladas y de fingidos aprecios y lisonjas enmascaradas, de juramentos al granel con los dedos cruzados, estamos en campaña, siembra de promesas en surcos de mentiras, regados por engaños.
Llegó por fin el gran esperado, llegó el que tenía que llegar, llegó el 16, año del pueblo soberano que ahora tiene la sartén por el mango, y convertido en el juez de su propia causa, en las urnas deliberará, si vuela como ave fénix o sigue anclado en el puerto.
jpm











