Haití a merced de pandilleros e invasores
Con un pedido de auxilio interpretado por sus opositores como ¡Por favor, invádannos! El primer ministro de Haití, Ariel Henry, clamó a la Organización de Naciones Unidas que intervenga en la crisis que afronta su país…
Con un pedido de auxilio interpretado por sus opositores como ¡Por favor, invádannos! El primer ministro de Haití, Ariel Henry, clamó a la Organización de Naciones Unidas que intervenga en la crisis que afronta su país.
Así, de convulsionado sigue, sin rastros de cambios, nuestro vecino y para muchos nuestro hermano casi siamés con el que compartimos este terruño (nos guste mucho, poquito o nada)
Ese ruego generó un mar de reacciones allá y aquí. De aquel lado con revueltas en rechazo y artículos y análisis de aprobación. Aquí con opiniones de “versados” que apoyan y censuran y con una protesta ante la sede de la ONU en repudio.
El miércoles fue apostado un barco de Estados Unidos frente a la capital haitiana, la caótica Puerto Príncipe, y ese mismo día arribaron el subsecretario de Estado, Brian Nichols y el subcomandante del comando Sur, Andrés A. Croft.
Algo han logrado esas acciones, pues el líder de la pandilla G-9, Jimmy Cherizier, para más señas Barbecue o Barbacoa, en aborigen, pidió una amnistía para la coalición de bandas que lidera y a cambio desbloquear la terminal petrolera de Varreux, la principal. Claro, quiere negociarlo con un representante del gobierno.
En lo que el hacha va y viene y después de que exigiera a Henry la renuncia, es posible que quien claudique sea el hombre que junto a otros desaforados ha llenado de terror, de dolor y espanto a su pueblo, en nombre de la justicia social.
Ojalá que la salida a este atolladero no sea otra intervención como aquella de 1915 o el regreso de la Minustah (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) porque esa población merece mejor suerte.
Hasta hoy, las teorías nada logran y las soluciones anteriores solo ahondan su abismo.
of-am











