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Opinión

¿Frustrados?

Concretamente en República Dominicana, en lo político, no hay una dictadura vertical. Sin embargo, por lo débil e incipiente de nuestra democracia, algunos sectores no aceptan lo libérrimo de la feria de las ideas. Y en…

Fernando A. de Le0N··Comentar

Concretamente en República Dominicana, en lo político, no hay una dictadura vertical.  Sin embargo, por lo débil e incipiente de nuestra democracia, algunos sectores no aceptan lo libérrimo de la feria de las ideas. 

        Y en esto no sólo se circunscriben a los atisbos meramente político-partidarios, también se resisten a respetar a los que, como nosotros, no están de acuerdo con las apetencias de un dirigente político, y rechazamos el estricto apego a articular sobre nuestra política vernácula.

        No es extraño oír a veleidosos consumistas, obliterados ante el estado de cosas, decir que tal o cual persona “está quedada”; sólo porque tiene una concepción socio-económica política y cultural diferente.   Para este segmento el que no está alienado ni alineado con la cosa pública, y la cultura dominante del momento, es un frustrado.

        Frustrarse significa no alcanzar las metas trazadas. Podrían ser profesionales, políticas, materiales, profesionales, y hasta sentimentales.  Pero sucede que a mucha gente se les estigmatiza como fracasados, no porque sean incapaces, sino por sensibles y no estar de acuerdo con lo que ocurre en el país aunque mantengan la verticalidad de sus principios, no vivan de sinecuras, no cabildeen, ni devenguen sueldos a modo de mamandurria.  

        Otro ejemplo; nadie está obligado a estar en contertulios con gente que se desdobla. No necesariamente hay que estar de acuerdo con el accionar de algunas figuras públicas y mucho menos ser “amigo” de ningún funcionario o dirigente político. 

         Pero tampoco a coincidir con nadie, ni estar presente en sitio alguno donde se ponga en circulación un libraco fútil y decimonónico que termina en los zafacones; no enseña nada que no sepamos, ni contiene lo paradigmático de plataformas ideológicas nuevas, y edificantes.

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