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EU: 5 candidaturas que pueden acabar en terremoto político

WASHINGTON.- A las puertas de las elecciones de medio mandato, Estados Unidos está a punto de decidir con qué Congreso afrontará Donald Trump sus dos últimos años en la Casa Blanca. El control del Senado puede…

La Redacción··Comentar

WASHINGTON.- A las puertas de las elecciones de medio mandato, Estados Unidos está a punto de decidir con qué Congreso afrontará Donald Trump sus dos últimos años en la Casa Blanca. El control del Senado puede depender de un puñado de estados, y algunas de esas contiendas se disputan en lugares poco previsibles: Texas, que no elige a un senador demócrata desde 1988, o Carolina del Sur, donde Trump ganó con holgura hace dos años.

Más allá del reparto de escaños, estas carreras mostrarán cuánto pesa el dinero de los grandes donantes, qué espacio queda para los republicanos moderados y hasta dónde llega el apoyo a Trump en los estados que lo respaldaron.

FUEGO AMIGO EN MÍCHIGAN

La carrera en el estado bisagra de Míchigan enfrenta al demócrata Abdul El-Sayed y al republicano Mike Rogers, pero la atención se disparó cuando la congresista demócrata Haley Stevens, derrotada por El-Sayed por un margen muy estrecho en las primarias de agosto, terminó respaldando públicamente a Rogers.

El impacto del movimiento fue especialmente fuerte porque llegó en la recta final de la campaña, cuando Míchigan ya era observado como uno de los puntos decisivos de la batalla nacional. Antes de la polémica, el candidato demócrata mantenía una ligera ventaja en las encuestas, según los cálculos de The New York Times.

La ruptura definitiva entre Stevens y El-Sayed transformó la contienda en algo más que una carrera ajustada y dejó a los demócratas frente a una crisis incómoda y potencialmente costosa en un estado que no podían permitirse perder. Según el mismo diario, esta elección representa la mejor oportunidad que tienen los republicanos para arrebatar un escaño en el Senado.

«UN TIPO GUAPO» CONTRA UN VETERANO EN OHIO

Según AP, la cita en Ohio servirá para medir hasta qué punto los republicanos pueden conservar su dominio en un estado inclinado claramente a la derecha durante la última década.

Compiten el republicano Jon Husted, actual titular del escaño, y el demócrata Sherrod Brown, quien ocupó el otro asiento senatorial del estado durante tres mandatos hasta 2025, cuando fue derrotado por el republicano Bernie Moreno. Husted llegó al Senado en 2025 por designación del gobernador Mike DeWine, tras la vacante dejada por JD Vance al asumir la vicepresidencia.

El regreso de Brown tras su derrota de 2024 alteró el equilibrio de la carrera. Aunque hoy comparece como aspirante, su alto grado de reconocimiento y su larga trayectoria han llevado a los republicanos a tratarlo como si fuera el verdadero titular.

Husted cuenta con el respaldo explícito del presidente, quien llamó la atención al elogiar su aspecto físico y describirlo como «una persona perfecta, un tipo guapo». En ese mismo comentario, Trump relató con tono jocoso que «había examinado su trasero», sus hombros, sus pies, sus manos y su mandíbula.

El costo de la vida se ha convertido en uno de los ejes centrales. Brown vinculó la guerra de Trump en Irán con la subida de los precios de la gasolina y criticó a Husted por sus votos contra resoluciones de poderes de guerra. Husted sostuvo en septiembre que la guerra «necesita terminar lo antes posible para que podamos bajar los precios de la gasolina».

573 MILLONES POR UN ESCAÑO EN TEXAS

Una de las contiendas más tensas es la de Texas. Allí compiten el fiscal general del estado, Ken Paxton, respaldado por Trump, y el demócrata de 37 años James Talarico.

Es una de las siete carreras más reñidas y las encuestas muestran un empate técnico o una ligera ventaja de Talarico dentro del margen de error.

Los texanos eligieron por última vez a un senador demócrata en 1988, un año antes de que naciera Talarico. Los demócratas no ganan ninguna elección a nivel estatal en Texas desde 1994. Por eso, una victoria de Talarico supondría un giro histórico.

Otro factor es que en Texas los latinos con derecho a voto superan los 6,5 millones y pueden inclinar la balanza.

Además, la campaña ha alcanzado un récord de 573 millones de dólares en gasto y reservas de publicidad política, lo que la convierte en la carrera no presidencial más cara de la historia de EE.UU.

Según AP, la contienda ha atraído la atención de Elon Musk, que ha invertido al menos 10 millones de dólares. Talarico describió a sus adversarios como «el hombre más rico del mundo, el hombre más poderoso del mundo y el político más corrupto de Texas».

LA ÚLTIMA MODERADA EN MAINE

En Maine busca la reelección la republicana Susan Collins, senadora desde 1997, que aspira a su sexto mandato. Collins preside el influyente Comité de Asignaciones y es la última senadora republicana de Nueva Inglaterra. Su situación se complica porque Maine votó por Kamala Harris en 2024: de todas las contiendas reñidas al Senado, es la única en un estado que ganó Harris.

Su rival es el demócrata Troy Jackson, de 58 años, expresidente del Senado estatal y cercano al senador independiente Bernie Sanders. Defiende el seguro médico universal Medicare for All y los derechos de los trabajadores, y ha centrado su campaña en los precios. Entró en la carrera en julio, después de que el anterior aspirante demócrata, Graham Platner, se retirara tras ser acusado de agresión sexual, acusación que él negó.

Como señala Politico, Collins ha hablado durante todo el otoño de sus diferencias con Trump para mostrar su independencia. Según los medios, esta contienda no se trata tanto de un escaño como de comprender si hay lugar en la política estadounidense para el institucionalismo moderado que ella encarna.

En la última encuesta de The New York Times y Siena, Jackson aventaja a Collins por 51% a 45%, con un margen de error de 4,3 puntos. Pero Collins ya ha ganado contra las encuestas: en 2020, la demócrata Sara Gideon iba por delante y Collins obtuvo casi el 51% de los votos.

LA HEREDERA QUE «NO ENTIENDE» DE SEGURIDAD

Otra carrera inesperadamente reñida se disputa en Carolina del Sur, donde Trump ganó en 2024 por casi 18 puntos y en lo que va de siglo nunca se ha elegido a un senador demócrata.

En julio, en plena campaña por la reelección, murió el senador Lindsey Graham. El gobernador Henry McMaster, por recomendación de Trump, nombró en su lugar a la hermana del fallecido, Darline Graham, que hasta entonces dirigía una comisión estatal.

La campaña de Graham está siendo difícil. En el debate de agosto admitió que «no entiende mucho» de seguridad nacional y añadió que «no es su tema». Se enfrenta a una rival inesperadamente fuerte, la demócrata Annie Andrews, pediatra con posiciones centristas en temas como la inmigración.

Las encuestas muestran un empate o una mínima ventaja de Graham. En la de The New York Times y Siena, ambas candidatas obtuvieron un 48%, con Andrews captando el 57% de los votantes independientes y el 7% de los republicanos.

jt-am

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