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Opinión

El espejo de la historia

Ya es historia, y precedente amargo, que las elecciones municipales, del pasado domingo, fueron suspendidas por fallas técnicas e insuficiencias preventivas de la JCE -y desde la casuística especulativa, por posibles…

Francisco S. Cruz··Comentar

Ya es historia, y precedente amargo, que las elecciones municipales, del pasado domingo, fueron suspendidas por fallas técnicas e insuficiencias preventivas de la JCE -y desde la casuística especulativa, por posibles manos criminales que una investigación habrá de poner al desnudo y traducir a la justicia-; sin embargo, en momento o coyuntura como la actual es donde los pueblos necesitan más de sus líderes -preclaros o capaces de deponer sus intereses particulares o partidarios- para anteponer el país, las instituciones y, sobre todo, la frágil democracia que hemos construido a fuerza de sangre, campear tempestades y “templar el acero” como escribió el novelista ruso Nikolais Ostrovski.

La historia universal registra esos momentos cruciales u épicos donde grandes líderes se elevan, en la conciencia colectiva de la humanidad, al poner toda su energía y liderazgo al servicio de una causa, ya en el plano nacional o universal. Al respecto, los ejemplos sobran: Winston Churchill y los demás líderes de Occidente que enfrentaron el monstruo del fascismo -Hitler-Mussolini- que desencadenó la Segunda Guerra Mundial (1939-45), Mahatma Gandhi que lideró la resistencia pacífica de la India frente al colonialismo inglés hasta lograr la Independencia (1947-1950); o Nelson Mandela, que logró el fin del oprobioso Apartheid (1948-1991) en su país -Sudáfrica- fomentando el perdón y aniquilando el odio, y encima, sentando un precedente histórico-democrático imperecedero: no abrigó ambición de poder ni quiso auto-elevarse como una categoría de líder-insustituible,  por encima de sus conciudadanos, mas bien, tras gobernar (1994-99), sin distingo étnico ni racial, se fue tranquilo y en paz a disfrutar de sus nietos y del resto de su vida -de ciudadano ejemplar- recibiendo tributos y reconocimientos que siempre acogió con humildad y sentado en la última fila. 

Y aunque la coyuntura política-electoral actual, no adquiere, ¡gracias a Dios!, ribete de quiebre institucional -que es a lo que viene apostando una venenosa minoría-, pues, la Constitución y las leyes, en la materia, trazan la ruta a seguir; no obstante, el presidente, Danilo Medina, en su alocución -para referirse sobre la suspensión de las elecciones municipales- que dirigió a todo el país, elevó su voz para enfatizar: “No podemos permitir que unos pocos que no quieren regirse por las reglas democráticas manchen la reputación de nuestro país, propaguen noticias falsas, pongan en entredicho nuestras instituciones y amenacen la senda de progreso que venimos construyendo”. ¡Nada más oportuno!

Finalmente, quisiéramos resaltar lo expresado por la vice presidenta de la República, Margarita Cedeño: “…Quienes apuestan al caos y al desorden no merecen llamarse dominicanos. Por el contrario, deben ser sancionados de manera ejemplar”.

¡Bien! Ahora, avancemos sin mirar hacia atrás….!

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