El derecho a ganarse la vida también merece un espacio
POR YANET GIRON En nuestras calles es cada vez más común encontrar personas vendiendo alimentos, ropa, frutas y otros productos en espacios públicos. Muchas veces se les señala por ocupar lugares donde no está permitido…
POR YANET GIRON
En nuestras calles es cada vez más común encontrar personas vendiendo alimentos, ropa, frutas y otros productos en espacios públicos. Muchas veces se les señala por ocupar lugares donde no está permitido establecer negocios, pero pocas veces nos detenemos a preguntar qué hay detrás de esa realidad: una familia que necesita comer y una persona que busca, de manera honesta, llevar el pan a su casa.
El problema no está en querer trabajar. El problema aparece cuando esa necesidad termina provocando una ocupación desordenada de espacios que pertenecen a todos. Las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar el orden, la seguridad y el libre tránsito, pero también deberían mirar más allá de la prohibición y preguntarse qué alternativas existen para quienes dependen diariamente de esas ventas.

¿Por qué no pensar en la creación de pequeñas plazas comerciales en los diferentes municipios, destinadas a vendedores que realmente necesiten una oportunidad? Espacios organizados, con condiciones dignas, donde puedan vender sus productos, pagar una cuota razonable y trabajar sin tener que exponerse constantemente a ser desalojados de las calles.
Una iniciativa de este tipo no solo ayudaría a quienes viven de la economía informal. También contribuiría al orden de nuestras ciudades, permitiría regular las actividades comerciales y ofrecería a los ciudadanos espacios más seguros y adecuados para comprar. Se trata de buscar un equilibrio entre el derecho al trabajo y el derecho colectivo a disfrutar de espacios públicos organizados.
Porque detrás de cada pequeño puesto puede haber una madre, un padre, un joven o una familia completa intentando salir adelante. No todos tienen capital para abrir un local ni las condiciones para comenzar un gran negocio. Algunos simplemente tienen sus manos, sus ganas de trabajar y la necesidad de llevar algo a casa.
Las autoridades no deben permitir que las calles se conviertan en mercados improvisados, pero tampoco deberían limitarse a retirar a quienes buscan sobrevivir. Gobernar también significa crear oportunidades y buscar soluciones que permitan ordenar sin deshumanizar.
Tal vez la pregunta no debería ser solamente cómo sacar a estas personas de las calles, sino qué podemos hacer para que tengan un lugar digno donde trabajar. Porque ganarse la vida honradamente no debería ser una lucha contra la ciudad; debería ser una oportunidad que, con organización y voluntad, podamos construir entre todos.
jpm-am












el problema esta en que estos puestos callejeros ocupan las aceras y parte de la calzada ,los peatones no podemos caminar y tenemos que bajar a la calle a veces con niños ,unas calles donde los motores y los coches hacen competencias a ver quien va mas rapido sin importar lo que se cruze por delante ,me parece muy bien que el gobierno haga desaparecer esos puestos callejeros, pero el gobierno tambien debe crear mas puestos de trabajo .
puestos de trabajo publico o privado ,el gobierno debe o tiene la obligacion de traer empresas multinacionales para que fabriquen aqui productos y se expòrten a otros paises ,no podemos vivir de exportar a haiti ni solo a estados unidos ,existe un mundo mucho mas amplio y grande mas alla ,no solo la union europea donde hay mas de 400 millones de consumidores ,tambien esta toda latinoamerica parte de africa y asia miles de consumidores que RD puede vender y exportar
VAYANSE PARA HAITI A VENDER EN LAS CALLES. TU COMO HAITIANA QUE TE ESTAS ALGABETIZADA, VE A TU PAIS COMO LIDER. PARA USTEDES LOS HAITIANOS ES BUENO JODER DESDE NUESTRA REP. DOMINICANA. VETE A RECONSTRUIR A HAITI Y A AYUDAR A VENDER EN LAS CALLES PERO EN HAITI, BUENA PEN-DE-*JA
LO QUE PODEMOS HACER ES SACAR LA INVASION HAITIANA, ORIGEN DE TODOS LOS MALES DE LA REPUBLICA DOMINICANA.