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Opinión

El mundo acabó y ni cuenta nos dimos

Al observar el proceder y comportamiento que hoy exhibimos, no sería un pecado pensar que hace tiempo el mundo acabó, que la gente buena ya está en el cielo, y que sólo quedamos quienes…

Leonardo Cabrera Díaz··Comentar

Al observar el proceder y comportamiento que hoy exhibimos,  no sería un pecado pensar  que hace tiempo  el  mundo acabó, que   la gente buena ya está en el cielo, y  que sólo  quedamos quienes    no calificamos para alcanzar la gloria. Y que además, por vivir distraídos en las redes,y en las banalidades, ni siquiera nos hemos dado cuenta.

Probablemente  éste  sea alguna especie de purgatorio,  y  en lugar de redimirnos, y sumar los méritos requeridos para la unción celestial, nos quieren inculcar casi  de forma obligatoria por ojos, boca, nariz, nuevos modelos y patrones de conductas,  desnaturalizando todo cuanto  concibió Dios, nuestro Creador.(Génesis 1:27)

Revertir,  pareciera ser la palabra clave, la contraseña,  para el nuevo formato, para abrir y compartir los enlaces, en los que si, y solo sí, nos convirtamos en los especímenes de la agenda programada, en la que la ranciedad o tradición, no tiene  espacio, resulta ser algo desfasado, amén de sus valores, eso que importa.

El estropicio es cada día más fuerte, su desenfreno avasallador tiene  acorralado la ética y los buenos modales.

Las obscenidades y palabras burdas se imponen. Son partes   del mismo paquete, del todo incluido, para izar las banderas multicolores de los que reclaman su territorio, la tierra prometida.

En tanto, las huestes avanzan a  tropel, el decoro y el honor  huyen,  buscan donde resguardarse, pero parece tarde, hay muchas   honras perdidas y otras bajo vigilancia.

Las grandes potencias en su  afán de  poder y hegemonía fabrican e impulsan las   guerras,   no  importan   las muertes,  ni la  sangre derramada, juegan a ser Dios.

Un juego peligroso. Ya han habido escarmientos divinos.

Empero, debe haber algún Abraham,  intercediendo ante el Juez Supremo, de que si tan sólo hubiese diez justos, aplaque su enojo y perdone su gran afrenta, en aquel entonces, no fue posible, llovió fuego y azufre.(Génesis 18: 16-33).  Ahora como será?

Con Dios siempre, a sus pies.

jpm-am

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