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Opinión

La derrota del éxito político 

La población finalmente ha creado el hilo conductor entre su estado de bienestar o desdicha y la corrupción y el comportamiento de la clase política. Ese nexo ha inducido a la observancia minuciosa del accionar…

Daygorod Fabian··Comentar

La población finalmente ha creado el hilo conductor entre su estado de bienestar o desdicha y la corrupción y el comportamiento de la clase política.

Ese nexo ha inducido a la observancia minuciosa del accionar de nuestros exponentes partidarios, aumentando los niveles de auscultación financiera, social, ética y política.

La gente exige mejores políticos hoy en día, por eso la vieja guardia ha ido perdiendo espacio en los nuevos códigos de comunicación y política con las diversas capas de la población.

Por eso es notoria la cantidad de errores que cometen los exponentes de antaño frente al ojo visor del ciudadano.  La chabacanería, el incumplimiento a la palabra empeñada, el cambio de posturas al momento de llegar al poder, con respecto a cuando se estaba en la oposición hacen que la gente vaya tomando apunte y pase factura cuando le toque emitir el sufragio.

Ahí es donde se equivocan esos viejos exponentes, pues frente a esa situación arguyen como plataforma de sus ideas que ellos saben ganar procesos electorales y que nunca pierden.

La realidad es que quienes no comprenden las circunstancias de cómo ganaron un proceso eleccionario, mucho entenderán como es el camino que han ido construyendo para la derrota.

Ese grado de confianza da lugar a bajar la guardia y confiarse, mientras los adversarios planean cada paso a seguir.

En ese mismo instante se deja de ser un político que predice lo que sucederá en una semana o un mes o un año y mucho menos sabrá explicar porque no sucedió lo que predijo.

Este síndrome, como lo denomino, es típico de los exponentes provinciales y municipales. No interpretan que cada proceso es distinto y que el electorado cambió.

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