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Opinión

Apostando al olvido

En República Dominicana, los entes pensantes incurren en desaciertos y actos de corrupción amparados en que la gente se debe juzgar no por cómo comienza, sino por el buen comportamiento que finalmente exhibe. Es decir…

Fernando A. de Le0N··Comentar

En República Dominicana, los entes pensantes incurren en desaciertos y actos de corrupción amparados en que la gente se debe juzgar no por cómo comienza, sino por el buen comportamiento que finalmente exhibe.

 Es decir que podemos darnos el lujo de jugar al anti-héroe, y luego pasar a serlo. Si incurrimos en actos indebidos y nos arrepentimos cuando es conveniente, tenemos la esperanza de escapar al juicio condenatorio de la historia.  Esa intención es notoria porque solemos irritarnos si se nos recuerdan nuestras falencias.

 Terminar muy esplendorosamente con relación a un equivocado camino, nos reivindica. Y parecería que este condicionamiento es todo un escudo protector.

  Si hacemos como el más común de los hombres que-en un repensado plazo-, se cobija en la religión, entonces estaremos libres de pecado ante nuestro Dios, y los hombres.

  Al igual que el funcionariado y nuestros gobernantes, en lo individual, apelamos al borrón y cuenta nueva. Aligera la carga el habernos corrompido si hay un pueblo ingenuo e ignorante dispuesto a aceptar que terminamos bien, aun habiéndole fallado, de forma premeditada.

  Sí, porque partiendo siempre del postulado de que debemos terminar bien se podría entender que hay gente que presuntamente yerra para, tras un presunto despertar ante lo absurdo, ser exculpado.

  En resumidas cuentas, eso de comenzar mal y terminar bien, regularmente es una condicionante un tanto perversa y calculada porque conduce a inexactitudes que, aún conocidas, tratamos de que se obvien, ignoren u olviden. Sobre todo si actuando incorrectamente, ya hemos logrado nuestros objetivos.

  De esta forma, resulta cómodo obtener beneficios adquiridos con malhadado tráfico de influencias o malas artes, y lograr que se les considere seres de bonhomía, y siempre apuestan a que la gente olvida.

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JPM

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