Igualdad, hasta un punto
Una cosa es exigir igualdad, reivindicaciones sociales y otra estar consciente de manera plena de que esa equidad trae consigo compromisos Quizás porque no han entendido lo que incluye el paquete completo, muchas…
Una cosa es exigir igualdad, reivindicaciones sociales y otra estar consciente de manera plena de que esa equidad trae consigo compromisos
Quizás porque no han entendido lo que incluye el paquete completo, muchas mujeres reclaman los mismos derechos de los hombres, pero no quieren los mismos deberes
A lo mejor por eso, rehúsan ceder el asiento a una embarazada, un viejo (ahora nombrado por el eufemismo de envejeciente) o a cualquier otra persona con condición especial
Y otras llegan más lejos aun, cuando una congénere ofrece su espacio en un vehículo público arremeten contra los hombres que no lo hicieron.
(En esta postura vi a una señora que antes pedía a un grupo de chicas no dejarse pisar por los hombres, porque somos iguales)
Unas, incluso las favorecidas, han hecho que las damas vuelvan a sentarse y obligan a un varón a pararse. Ese es un punto, solo uno en el que ponemos de manifiesto que algunas tomamos la parte de esa liberación femenina que nos conviene
Esa asunción es evidenciada en conductas como jamás pagar una cuenta y sugerir a otras que tampoco lo hagan
Es como si quisieran mandar la señal de que no hay que ceder espacios en algunos aspectos machistas pero convenientes. Es vivir en una sociedad de caretas
Por un lado quejarnos de la inequidad, casi siempre con el mismo discurso y por el otro querer que permanezcan algunos patrones que frenan el cierre de la brecha.
JPM











