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Opinión

La cruz, los burros y el león

En República Dominicana, por clientelismo y fanatismo, muchos son capaces de despreciar al ser humano apelando a la excusa de practicar un examen médico a un burro o cuando no, mostrándose indiferentes ante…

Fernando A. de Le0N··Comentar
 
 
En República Dominicana, por clientelismo y fanatismo, muchos son capaces de despreciar al ser humano apelando a la excusa de practicar un examen médico a un burro o cuando no, mostrándose indiferentes ante un campesino que es capaz de llevar una cruz a cuestas, para demandar reivindicaciones.
 
Paradójicamente, esos sectores altoparlantes y megáfonos de los gobiernos de turno, aparentemente sensibles con los animales, suelen mostrarse indiferentes ante la muerte, por accidente o negligencia de un viejo león, si entienden que su existencia, en ningún momento lesionó sus intereses.
 
En otras palabras, estos personeros del oficialismo, fueron capaces de justificar el que se les incauten dos burros, para examinarlos, a igual número de peregrinos que se dirigían al Palacio Presidencial en reclamo de obras infraestructurales para su pueblo, en Puerto Plata.
 
Es decir, individuos con nada que ver con los animales (a menos que no sea de nuestra partidocracia), se portaron como líderes de la Sociedad Protectora de Animales y justificaron que dos campesinos fueran apeados de la montura de sus burros, y llegaran a pies al frontispicio de la sede del ejecutivo, Danilo Medina.
 
Sin embargo, no dijeron nada o no fueron muy vehementes como ahora, cuando hace un tiempo, según se dice, por descuido, murió el felino de marras, en el zoológico de Moca.
 
Claro, no se sentían motivados, pues en ningún momento el león fallecido (no referimos al de de Moca, no a otro), había sido utilizado para protesta alguna contra las políticas públicas contra el gobierno. Que falleciera el Rey de la selva (no la de nosotros), los tenía sin cuidado.
 
Además, pudimos observar cómo hace poco un peregrino proveniente de Montecristi se dirigía a la Presidencia también en demandas de mejoras para su pueblo con una pesada cruz quebrando sus espaldas. Increíblemente no apareció un Cirineo que le brindara asistencia.
 
¿Hasta dónde nos puede llevar el fanatismo y prebendas? Somos capaces de ignorar a los seres humanos, y ser indiferentes al peso de una cruz que carga un infeliz como Jesucristo camino al Golgota.    
Y de paso, también ante la suerte y desaparición de un adorado y emblemático león; no hacemos ni referencia del caso, si en vida, nunca afectó al gobierno de turno que nos provee de beneficiosas damesanas.
JPM
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