Propuesta para la diáspora presentada al INDEX
Por LUIS CASTILLO El pasado 4 de noviembre de 2026, presentamos formalmente ante el Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX) en Boston, un documento de propuestas que busca cambiar para siempre la…
Por LUIS CASTILLO
El pasado 4 de noviembre de 2026, presentamos formalmente ante el Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX) en Boston, un documento de propuestas que busca cambiar para siempre la relación entre el Estado dominicano y su diáspora.
Durante décadas nos han llamado «la octava provincia». Nos han agradecido por las remesas. Nos han visitado en campaña. Pero nunca nos han hecho parte real de las políticas públicas del país que tanto decimos amar.
Este documento nace de una realidad que ya no se puede ocultar.
LA REALIDAD QUE NO QUIEREN MEDIR
En Boston, donde reside una de las comunidades dominicanas más antiguas y trabajadoras de Estados Unidos, hicimos un ejercicio simple: comparar ingresos.
Las cifras preliminares que encontramos deben alarmarnos a todos: mientras el inmigrante promedio gana alrededor de US$60,000 anuales, y comunidades como la haitiana, caboverdiana y salvadoreña rondan los US$46,000, la comunidad dominicana aparece con apenas US$29,000.
¿Es definitivo? No. Y por eso mismo lo denunciamos. No existe una estadística oficial, seria y unificada del Estado dominicano que mida con precisión cómo vive su diáspora. ¿Cómo puede el INDEX diseñar políticas si no sabe cuánto gana, cómo vive y qué necesita su gente?
Por eso, nuestra primera solicitud es clara: que el INDEX promueva una investigación nacional, con metodología científica, sobre las condiciones económicas y sociales de los dominicanos en el exterior.
Y junto a esa investigación, una propuesta que va a generar debate, pero que es necesaria: impulsar una política nacional de enseñanza del inglés y estudiar el reconocimiento del inglés como segundo idioma oficial de la República Dominicana.
No se trata de sustituir el español ni de negar nuestra identidad. Se trata de entender que el idioma es la principal barrera que tiene el dominicano en Estados Unidos para salir de los US$29,000 y llegar a los US$60,000. Si preparamos a nuestras nuevas generaciones en inglés desde la escuela, no tendrán que empezar desde abajo como lo hicimos nosotros.
EL FIDEICOMISO QUE PUEDE CAMBIAR LA VEJEZ DE MILES
El corazón de nuestra propuesta es humano, no económico.
Conocemos a cientos de dominicanos que trabajaron 15, 20, 30 años en factorías, en construcción, limpiando oficinas, manejando taxis en Nueva York y Boston, y que hoy, al regresar a República Dominicana, no tienen con qué vivir dignamente.
Algunos regresan voluntariamente. Otros son deportados después de décadas. Y muchos están jubilados aquí en Estados Unidos con pensiones de US$200, US$400 o US$700 al mes, que no alcanzan para vivir en Boston y tampoco para retirarse tranquilos en Santiago o en Santo Domingo.
¿Qué hace el Estado por ellos? Nada.
Proponemos la creación de un Fideicomiso para una Pensión Digna del Dominicano Residente en el Exterior que decida regresar.
¿De dónde saldría el dinero? No del bolsillo del pueblo. Proponemos estudiar seis fuentes viables y justas:
1. Una contribución de US$10 por salida del país, tomada del cargo que ya pagan los viajeros.
2. Una contribución de US$1 por envío de remesa, bajo un esquema voluntario.
3. Una contribución de US$5 por habitación y noche en hoteles de más de 50 habitaciones.
4. Una contribución proporcional de las empresas de zonas francas.
5. El 1% de los beneficios que correspondan al Estado por la futura explotación de tierras raras.
6. El estudio y recuperación de los fondos acumulados en las AFP de dominicanos que emigraron y nunca pudieron reclamarlos.
Este fideicomiso no sería una caja sin fondo ni una dádiva política. Exigimos que tenga reglas transparentes, administración responsable, auditorías independientes y rendición de cuentas pública.
Es justicia, no caridad.
ADIÓS A LA GRACIA NAVIDEÑA, HOLA A LA FRANQUICIA ANUAL
Todos conocemos la odisea de la «gracia navideña». Un beneficio que llega tarde, que dura dos meses y que al final termina con la gente pagando impuestos que supuestamente estaban exonerados.
Proponemos eliminarla y sustituirla por algo digno y útil: una franquicia anual de hasta US$100,000 en mercancías, distribuida durante los doce meses del año y libre de todo impuesto, con condiciones claras establecidas por ley.
Que la ley diga expresamente qué está exonerado, para que ningún inspector en el puerto o aeropuerto invente un cargo después. No queremos privilegios. Queremos reglas claras y previsibilidad.
QUÉ LE PEDIMOS AL INDEX
Al INDEX, que es nuestro puente institucional, le solicitamos respetuosamente:
1. Estudiar y documentar estas propuestas.
2. Llevarlas a la Presidencia de la República, al Banco Central, al Ministerio de Hacienda, a la DGII, a Aduanas y a la SIPEN.
3. Impulsar los programas de inglés y capacitación profesional.
4. Darle seguimiento y abrir un diálogo permanente con representantes reales de la diáspora, no solo con dirigentes partidarios.
5. Promover que los dominicanos del exterior participemos en las decisiones económicas y sociales que afectan nuestro presente y nuestro futuro.
CONCLUSIÓN
Los dominicanos del exterior no queremos que nos aplaudan solo cuando enviamos los 10 mil millones de dólares en remesas cada año, o cuando vamos a votar, o cuando nos ponen en una tarima a darnos una placa de reconocimiento.
Queremos participar en las decisiones. Queremos contribuir a las soluciones. Queremos derechos que correspondan a nuestra condición de ciudadanos.
La diáspora dominicana es mucho más que remesas. Es capital humano, es experiencia profesional, es inversión, es conocimiento, es cultura y es un compromiso permanente con la República Dominicana que ningún otro sector tiene.
Por eso hoy decimos, con respeto pero con firmeza, desde Boston para todo el país:
NO QUEREMOS SOLAMENTE AGRADECIMIENTOS. QUEREMOS DERECHOS, REPRESENTACIÓN Y OPORTUNIDADES.
Porque la diáspora no puede continuar siendo una fuente de recursos para el país sin convertirse también en una prioridad de sus políticas públicas.
De las remesas a los derechos. De las palabras a la acción.
jt-am






