Profundidad y terreno diferencian impacto de sismos en la región
Expertos contrastan las sacudidas ocurridas en Colombia, Venezuela y Panamá según las características del subsuelo…
Tres eventos telúricos registrados en un intervalo inferior a cuatro meses en distintas demarcaciones de Latinoamérica pusieron en evidencia cómo la profundidad del epicentro y las condiciones de los suelos inciden directamente en el nivel de devastación, aun cuando las magnitudes sean comparables. Los reportes técnicos contrastan los desenlaces observados recientemente en zonas urbanas de Venezuela, Colombia y Panamá, donde factores geomecánicos determinaron la resistencia de las edificaciones.
El caso más destructivo se produjo en territorio venezolano el 24 de junio de 2026, cuando dos sacudidas sucesivas con magnitudes de 7.2 y 7.5 quebraron el litoral central y las inmediaciones de Caracas con apenas segundos de separación. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres estimó en una modelación preliminar pérdidas materiales directas cercanas a 37,000 millones de dólares en infraestructuras. Los expertos explicaron que los inmuebles no alcanzaron a disipar el empuje inicial cuando recibieron el segundo impacto, lo que facilitó derrumbes masivos en terrenos altamente vulnerables.
Por el contrario, el temblor que sacudió a Colombia el 10 de agosto, con epicentro próximo a San José del Palmar en el departamento del Chocó, alcanzó una magnitud de 7.4 pero se originó a 96 kilómetros bajo la superficie. Esa notable profundidad obligó a las ondas sísmicas a transitar un trayecto prolongado por la corteza terrestre, perdiendo potencia destructiva antes de tocar los centros poblados. Por su parte, el reciente evento panameño del 9 de octubre, situado en magnitud 7.7, mantuvo una cercanía superficial de cuatro kilómetros pero concentró su radio en zonas con menor densidad estructural.
Con información de El Día.




