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Opinión

La memoria de Gaitán y Joaquin Balaguer

En una calle de Bogotá me detuve frente al lugar donde cayó Jorge Eliécer Gaitán. Las placas, los retratos y las palabras que cubren la fachada intentan mantener vivo el recuerdo. Sin embargo, al mirar…

Fausto Jaquez··Comentar

En una calle de Bogotá me detuve frente al lugar donde cayó Jorge Eliécer Gaitán. Las placas, los retratos y las palabras que cubren la fachada intentan mantener vivo el recuerdo. Sin embargo, al mirar el estado del conjunto, tuve la impresión de que este sitio merece más cuidado. Un lugar así debería invitar a detenerse, leer y comprender, no a pasar de largo.

El 9 de abril de 1948, el asesinato del líder liberal estremeció a Colombia. La indignación desató los disturbios que conocemos como el Bogotazo y dejó una herida profunda en la vida política del país. Aquel día no murió solamente un dirigente: millones de colombianos vieron truncada una esperanza de representación y justicia social.

Frente a ese muro pensé también en mi país. Joaquín Balaguer había sido embajador dominicano en Colombia años antes de aquel crimen. La coincidencia de su paso por Bogotá y mi visita a este lugar me llevó a pensar en la manera en que nuestras naciones recuerdan a sus figuras decisivas.

Fausto Jáquez en el lugar del hecho

Conviene precisar la cronología: Balaguer sirvió en Colombia de 1940 a 1943; cuando Gaitán fue asesinado, en 1948, se desempeñaba como embajador en México, y estaba en Bogotá como miembro de la misión que representaba su país ante la IX conferencia panamericana que daría origen a la formación de la organización de estados americanos.

Contaron testigos del momento que Balaguer se encontraba en una tertulia literaria y sin importarle las balas que se cruzaban camino sigilosamente hasta la embajada que quedaba a mas de diez cuadras de distancia.

Contaron algunos testigos también, que el entonces joven Fidel Castro se encontraba entre la multitud que protagonizaba las protestas.

El autor ante el lugar 

Balaguer murió en 2002. Considero que su papel en la construcción de obras públicas, la estabilidad del Estado y la transformación económica dominicana merece un examen más detenido y un reconocimiento proporcionado. He visto cómo, a veces, el debate político inmediato nos impide estudiar con serenidad la trayectoria de quienes marcaron una época.

Ese examen debe ser completo. Balaguer ocupó cargos bajo la dictadura de Trujillo y sus gobiernos posteriores siguen siendo objeto de discusión por el ejercicio del poder y las denuncias de represión. Reconocer sus aportes no exige ocultar esos capítulos.

Una memoria honesta puede mirar a la vez la obra material, la vida institucional y las deudas con los derechos ciudadanos, aunque en esos tiempos de guerra fría los diferentes grupos de izquierda que ejecutaban acciones violentas se ultimaban unos con otros y los que perecían por disposiciones de las potencias en conflicto se le adjudicaban al gobierno.

Joaquín Balaguer

Lo que sí es verdad como una lápida, que los parques que se construyeron en la ciudad de santo domingo y todo el país, han salvado muchas vidas., por el mantenimiento del medio ambiente y la proliferación de ejercicios físicos para preservar la salud. Y la construcción de presas han permitido la producción de alimentos para consumo de los dominicanos.

Colombia tampoco ha olvidado a Gaitán: su nombre sigue presente en homenajes, libros y conversaciones públicas. Mi inquietud nace de la impresión concreta que me produjo este sitio. Cuidar el lugar donde cayó es una forma de ofrecer a las nuevas generaciones una puerta de entrada a su historia.

Al pensar en Bogotá y en Santo Domingo, me queda la misma convicción: honrar a una figura histórica implica conservar sus huellas y permitir que se hable de ella con rigor, incluso cuando su legado divide opiniones.

Debemos rendir homenaje al doctor Balaguer como el hombre que llevo al país de la dictadura a la democracia, prohibió el corte de árboles y sembró las bases para el desarrollo del turismo y las zonas francas, por lo que hoy somos una de las economías más estables de Latinoamérica.

JPM

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