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Opinión

Desmontando las falacias ideológicas de Miguel Espaillat

La verdad frente a la propaganda En sus publicaciones, Miguel Espaillat intenta presentar el libre comercio como una amenaza, a Estados Unidos como una potencia malévola y a las dictaduras autoritarias como modelos de…

José Flandez··Comentar

La verdad frente a la propaganda

En sus publicaciones, Miguel Espaillat intenta presentar el libre comercio como una amenaza, a Estados Unidos como una potencia malévola y a las dictaduras autoritarias como modelos de justicia social. Esa narrativa no sólo es equivocada: contradice la evidencia histórica más elemental y confunde a los lectores con afirmaciones que no resisten el más mínimo análisis serio.

Este artículo expone la realidad que él oculta, desmonta sus falacias y demuestra por qué sus conclusiones son incompatibles con los hechos.

1. El mito central: Haití “autosuficiente” en arroz

El articulista afirma que Haití era “prácticamente autosuficiente” en arroz antes de 1994. La evidencia histórica demuestra lo contrario.

Haití nunca ha sido autosuficiente en arroz

Mucho antes de la reducción arancelaria de 1994, Haití ya dependía de: importaciones desde Estados Unidos, compras en la frontera dominicana, mercados binacionales donde adquirían arroz, harina, aceite y azúcar, entre otros.

Haití no tenía infraestructura agrícola, no tenía sistemas de riego, no tenía maquinaria, no tenía crédito, no tenía Estado funcional. Por tanto, no podía ser autosuficiente.

La apertura comercial no destruyó una autosuficiencia que nunca existió.

2. ¿Qué “destruyó” realmente la producción haitiana?

Miguel Espaillat

El articulista culpa al libre comercio. La realidad es otra: Las condiciones internas, no el comercio. Haití ya estaba institucionalmente colapsado antes de 1994

Décadas de dictadura, instituciones débiles o inexistentes, erosión ambiental extrema (más del 90% de los bosques perdidos), pobreza estructural, agricultura manual de subsistencia, inestabilidad política crónica. Ausencia total de infraestructura agrícola, entre otros males.

En esas condiciones, ningún modelo económico funciona, ni cerrado ni abierto. Abrir la economía haitiana fue como desconectar el soporte vital a un paciente en coma: no porque el soporte vital sea malo, sino porque el paciente no podía sostenerse por sí mismo.

3. La comparación con República Dominicana es falsa

El articulista intenta sembrar miedo afirmando que RD podría “convertirse en Haití” si abre su mercado. Esa comparación es incorrecta.

RD sí tenía condiciones internas para prosperar con apertura: instituciones democráticas funcionales, infraestructura agrícola, sistemas de riego, productores tecnificados, acceso a crédito estabilidad política crecimiento económico sostenido. RD estaba lista para competir. Haití estaba roto por dentro. Por eso la apertura comercial no agravó los problemas dominicanos, pero sí exhibió los problemas haitianos.

4. El libre comercio no destruye países: los desarrolla cuando hay instituciones

El articulista presenta el libre comercio como una conspiración imperialista. La evidencia global demuestra lo contrario.

China: el ejemplo que destruye su narrativa. China era un país pobre y aislado. ¿Qué cambió? apertura comercial, zonas económicas especiales, exportaciones masivas, integración a la OMC

Resultado: más de 800 millones de personas salieron de la pobreza, China se convirtió en la segunda economía del mundo, su PIB per cápita se multiplicó varias veces.

Si la apertura comercial “destruyera países”, China hoy sería Haití. Pero no lo es.

El comercio no destruye: desarrolla. Lo que destruye es la ausencia de instituciones funcionales a favor de la nación.

5. Los regímenes que él defiende han destruido sus economías

En sus artículos, Miguel Espaillat, justifica o minimiza gobiernos que han cerrado sus economías y reprimido a sus pueblos: Rusia, Irán, Nicaragua y Cuba.

Todos estos países han aplicado modelos estatistas y autoritarios. ¿El resultado?, estancamiento, escasez, inflación, fuga de talento y deterioro institucional. Los modelos que él promueve han fracasado. Los modelos que él ataca —democracia liberal y libre mercado— han prosperado.

6. Los tratados de libre comercio no son instrumentos de destrucción

El articulista afirma que los TLC “causan muerte, destrucción y miseria extrema”. Esa afirmación es falsa. Los TLC benefician sectores competitivos, exigen reformas internas necesarias, y pueden perjudicar sectores vulnerables si no se acompañan de políticas públicas.

Países como Chile, Perú, Colombia y Costa Rica han prosperado bajo TLC. Otros han tenido dificultades. Pero afirmar que los TLC son “armas imperialistas” es propaganda, no economía.

Conclusión: la realidad contradice la narrativa del articulista

Haití nunca fue autosuficiente en arroz. Haití ya estaba destruido institucionalmente antes de 1994. El libre comercio no destruyó Haití. RD prosperó con apertura porque sí tenía instituciones. China prosperó con apertura porque sí tenía instituciones. Los regímenes que él defiende han destruido sus economías. Los modelos que él ataca han generado prosperidad y libertades.

El articulista construye su discurso sobre mitos, exageraciones y falacias ideológicas. La realidad histórica demuestra exactamente lo contrario.

jpm-am

 

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