Los Bomberos del Vaticano montaron la chimenea en el tejado de la Capilla Sixtina, donde a partir del 7 de mayo los cardenales se reunirán para elegir al próximo Papa. Los ojos del mundo entero estarán puestos en esta chimenea, desde donde saldrá la fumata (blanca o negra) que indicará si los 133 cardenales electores han decidido o no al sucesor del Papa Francisco.
La chimenea estará conectada a dos estufas, una de hierro fundido y otra más moderna. La primera data de 1939 y se utilizará para quemar las papeletas después de cada votación. La segunda es más reciente, de 2005, y servirá en cambio para quemar los aditivos químicos que permiten colorear el humo de negro en caso de que no haya elección y de blanco cuando se haya nombrado al nuevo pontífice.
También saldrá un tercer color de la chimenea. Se trata del amarillo, utilizado como prueba para comprobar el buen funcionamiento de la estufa antes de que comience el cónclave.
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