«Si EE.UU. continúa imponiendo aranceles, se convertirá en una broma en la historia de la economía mundial», ha declarado el Ministerio de Finanzas chino en un comunicado. «Con el nivel arancelario actual, no hay aceptación posible en el mercado para los productos estadounidensesexportados a China. Si EE.UU. insiste en seguir infringiendo sustancialmente los intereses chinos, China contraatacará resueltamente y luchará hasta el final», continúa el escrito.
Pekín ha confirmado que presentará otra demanda ante la Organización Mundial del Comercio contra Estados Unidos. La guerra comercial entre ambos rivales «podría perjudicar gravemente las perspectivas económicas mundiales», ha declarado la directora ejecutiva de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, a principios de esta semana.
La subida arancelaria impuesta por China afectará a productos como la soja, aeronaves y sus componentes o medicamentos; bienes que se encuentran entre las principales importaciones del país procedentes de Estados Unidos. Mientras tanto, Pekín suspendió la semana pasada las importaciones de sorgo, aves de corral y harina de hueso de algunas empresas estadounidenses, e impuso mayores controles a la exportación de tierras raras, esenciales para diversas tecnologías.
En cambio, las principales importaciones de Estados Unidos procedentes de China incluyen productos electrónicos, equipos industriales y juguetes, y es probable que los consumidores y las empresas vean un aumento de los precios de estos productos.
Este aumento de las tarifas hacia China se producen en un contexto bélico comercial muy volátil, con el Gobierno estadounidense reduciendo los aranceles generales impuesto al resto de economías mundiales hasta el 10% y abriendo un plazo de tres meses para negociar con todas ellas.
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